Doctora del equipo que va por la vacuna mexicana se lamenta: por años menospreciamos a la ciencia

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Ciudad de México, 27 de septiembre – Desde el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), ubicado a las faldas del Cerro del Chiquihuite en la Alcaldía Gustavo A. Madero de la Ciudad de México, una parte del equipo multidisciplinario “Consorcio de Científicos Innovadores en Vacunas”, creado por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), trabaja para ejecutar el plan de acción que conduzca a la fabricación de la vacuna contra la COVID-19.

La doctora Cecilia Bañuelos, quien forma parte de este equipo de científicos coordinado por la doctora Esther Orozco, explicó en entrevista en qué consiste el trabajo de estos investigadores mexicanos, que en un inicio se conformó por 20 especialistas en vacunas y que ahora se amplió a expertos que realicen pruebas diagnósticas y fármacos para contrarrestar el nuevo coronavirus.

Actualmente hay siete empresas que tienen acuerdos bilaterales con México para realizar ensayos preliminares clínicos de Fase 3 en el país: Janssen (Estados Unidos), Sputnik V (Rusia), Casino (China), Novavax (Estados Unidos), Curevac (Alemania), Sanofi-Pasteur (Francia) y ReiThera (Italia). Las primeras cinco para realizarse en octubre, Sanofi en enero de 2021 y ReiThera está por definir fecha.

En el caso de la vacuna de AstraZeneca-Universidad de Oxford, se acordó que el terminado y envasado para América Latina se realice en México.

Además de estas vacunas que llevan a cabo los laboratorios extranjeros, la Secretaría de Relaciones Exteriores impulsa seis proyectos mexicanos a través de cooperación internacional: la vacuna basada en el virus de la enfermedad de Newcastle, desarrollada por Laboratorios Avimex, el IMSS, Cinvestav y la UNAM, que comenzará ensayos clínicos en el corto plazo; Nanoplásmidos npJS19 (ITESM/Universidad de Baja California e IPN), despliegue de epítopos (Instituto de Biotecnología de la UNAM), quimera recombatiente multiepitópica (Universidad de Querétaro), Péptidos sintéticos (Grupo Neolpharma e Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM) y Proteína “spike” (Cinvestav y Neolpharma).

Sobre estos proyectos mexicanos, la doctora Cecilia Bañuelos expuso que la gran mayoría está en fase preclínica debido a los pocos recursos e infraestructura que tienen los laboratorios de las instituciones académicas del país. Esta situación, detalló, ha puesto en desventaja a México de otros países como Noruega, donde la pandemia no los agarró desprevenidos.


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