No estoy seguro con la aprobación de la “Ley Olimpia”

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LA SERPENTINA 

POR GUILLERMO AGUIRRE 

**Le hablan al “Loco Vargas” 

Otro intento de proteger a las mujeres 

** No estoy seguro que con la aprobación de la “Ley Olimpia”, se acaben las mujeres, niñas y adolescentes que mandan fotos de sus cuerpos, porque creen que las van hacer artistas 

Pues el día de ayer,  el Senado aprobó  la llamada Ley Olimpia para tipificar diversos delitos  contra la mujer, y en especial los relacionados de acoso digital, en particular en lo referido a la difusión de contenido íntimo y sexual, con penas de hasta 6 años de cárcel, digamos que este es otro paso, de los muchos que ya existen, para salvaguardar la integridad femenina. 

Peeeeero, ocurre que ninguna ley puede servir, si ésta no se aplica, y si se le tiene que suplicar o rogar al responsables de aplicarlas, que por piedad, nos haga el grandísimo favor de ejecutar tal o cual ley en quien la merece. 

Esto lo digo, por el reciente caso ocurrido con la señora PERLA DIAZ, quien luego de hacer una denuncia con quien en ese tiempo fuera su marido, o su pareja, el abogado JORGE VARGAS, mejor conocido como “El Loco Vargas”, su queja era ignorada, mientras que las amenazas del abogado, hoy preso y a la espera de que le incoen su juicio, seguían en aumento contra la demandante. 

El caso llegó a tal extremo, que la mencionada PERLA DIAZ, temiendo por su vida, tuvo que salir a las calles, y especialmente a los centros de justicia familiar, en donde se llevaba su denuncia, a pedir que ejercieran la ley en contra de quien la tenía amenazada, y que incluso en estas amenazas ya había utilizado un arma de fuego, una pistola pues para ser más precisos. 

El asunto amigos pues, es que la ley más perfecta, más justa, más apegada a aplicar con equilibrio la sanción, el castigo, es inútil cuando no se pone en acción, cuando no se ejecuta. 

El tema de la violencia en contra de las mujeres no se agota con la legislación o con la defensa que los organismos internacionales, nacionales o locales han emprendido para proteger la integridad de éstas. 

En la actualidad, un altísimo porcentaje de mujeres siguen siendo maltratadas, sin importar su condición económica, social o intelectual, aún entre aquellas que han alcanzado altos niveles económicos y de conocimiento, muchas  han permitido y siguen permitiendo el abuso por parte de los hombres, y entonces la razón no alcanza para explicarnos ¿Por qué ellas, si son tan preparadas?, es muy sencillo, porque esto va más allá de un simple desarrollo económico o intelectual. 

La violencia en contra de las mujeres se ejercita de diversas formas, no solamente consiste en la agresión física, sino en la emocional; la ignorancia; económica; laboral; escolar, etc., pues en cualquier ámbito de la vida social la mujer ve violentados sus más elementales derechos y con ello su propia dignidad, integridad, la salud y a veces hasta la vida, sobre éstas modalidades de agresión, ya tendremos oportunidad de tratar cada una de ellas en específico, pero por lo pronto, volvemos al comentario inicial, de que la señora PERLA DIAZ, esposa del abogado Loco Vargas, cuando vio que su vida corría peligro, para salvaguardarla y viendo que su denuncia a casi un año, no avazaba, optó por hacer aquello que significaba su seguro de vida, y esto fue, el exhibir a los ministerios públicos que habían recibido la denuncia correspondiente y que aparentaban hacerle caso en su querella, cuando en la realidad, la tenían empolvada. 

Mucho se ha discutido y escrito sobre el tema, lo cierto es que esta problemática no es otra cosa más que el producto de una herencia social instrumentada desde hace miles de años, precisamente por quienes han tenido a su cargo la guía de los estados, los hombres a cargo de las instituciones sociales, políticas y religiosas, obligando a  las mujeres a seguir los roles establecidos por ellos.  

Basta analizar la historia de las mujeres en México para darnos cuenta de la herencia de sufrimiento que vienen cargando. En la época prehispánicas, la educación de la mujer era de sumisión hacia el hombre, interesante resulta la lectura de las alocuciones que padres y madres daban a sus hijas cuando tenían entre seis y siete años, en las que los padres les establecían de forma muy clara el papel que les tocaba representar en la vida: limpias, trabajadoras, diestras en los menesteres hogareños, leales, fieles, todo ello para glorificar el nombre de los padres, quienes les enseñan que a esta vida se vino a sufrir, que aquí no hay alegría ni felicidad, sino angustia, preocupación y cansancio. 

En la actualidad, a diferencia de algunas mujeres jóvenes que han tenido la fortuna de ser educadas por padres que han superado estas etapas, el resto son producto de este tipo de educación, patentizado en el siglo XX por el mito del macho mexicano, la literatura y la cinematografía que enseñaba a las mujeres a tolerar, llorar y a sufrir en silencio, esperando que el hombre infiel se diera cuenta de la mujer maravillosa y entregada que estaba en casa y que una vez cansado de sus correrías, unos brazos amorosos le estarían esperando en un hogar cálido, solo para seguir siendo maltratadas. 

Las cosas parece que han cambiado, pero solo parece, el mal trato hacia las mujeres siguen siendo situaciones de todos los días; a diario tenemos conocimiento de estas situaciones, de los que desafortunadamente, los menos son los que se denuncian. 

Pero, ¿y la solución al problema?, existe todo un cuerpo de normas jurídicas que protegen los derechos de las mujeres, se han creado instituciones de apoyo, pero la realidad es que continúan en la misma situación ¿la solución?, en mi concepto, las medidas correctivas son importantes, pero debemos trabajar sobre las  preventivas,  considero que una de las más importantes es la  EDUCACION, allí es donde las políticas públicas, los organismos  gubernamentales y los no gubernamentales, las instituciones educativas, la iniciativa privada, las iglesias y todos aquellos que estamos conscientes  de esta problemática que no solo es degradante y de mucho sufrimiento para quien la tolera, sino para su familia en general, debemos trabajar, toda vez que los miembros de la familia aprenden que este es un modo de vida normal y siguen repitiendo los patrones a través de generaciones, con lo que la cadena de maltrato continúa per se.  

En fin, ahora tenemos la ley Olimpia, muy apropiada para aquellas adolescentes que suelen por ignorancia o inocencia, caer en las garras de un tiburón, caer en las garras de aquellos sujetos que las engañan diciéndoles palabras, palabras como que las aman, o que las van a hacer artistas, que tienen el cuerpo perfecto para modelar y para ser estrellas de televisión, y lamentablemente tal y como lo dije líneas arriba, existen esas mujeres, muchachas especialmente, que creen con toda sinceridad que esta promesa para convencerlas de hacer cosas indebidas, o vergonzosas, son necesarias para llegar a la cima de la fama, y entonces se dejan fotografiar desnudas, o ellas mismas se toman las fotos con sus teléfonos celulares y las mandan a los que dicen amarlas, los que luego hacen escarnio de estas mujeres, que no quisiera decir que son débiles mentales, pero algo hay de eso, al confiar en pillos que a veces incluso las violentan sexualmente engañándolas con el uso del “verbo”, de la palabra pues. 

El texto votado por los senadores califica como violencia digital “toda acción dolosa realizada mediante el uso de las tecnologías de la información y la comunicación, por la que se exponga, distribuya, difunda, exhiba, transmite, comercialice, oferte, intercambie o comparta” imágenes, audios o videos de contenido íntimo sexual de una persona “sin su consentimiento, sin su aprobación o sin su autorización“, también está la inclusión de la violencia digital como una modalidad que abarca todas las agresiones en contra las mujeres, niñas y adolescentes. 

Ahora sólo falta agregar a mujeres, niñas y adolescentes que mejor no crean en aquellos que les piden fotos desnudas porque las van a hacer artistas, o porque quieren una prueba de que los aman,  porque finalmente de que sirve que ya exhibida y vejadas en las redes,   por un novio o “amigo de confianza”, o en el peor de los casos, un traficante de prostitución, se le aplique un castigo, el daño moral, personal y social, ya está hecho, y eso nada lo repara…hasta mañana 


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