Con el argumento de la pandemia, usuarios son tratados como delincuentes
Humillados, pisoteados y sin soluciones clientes de bancos

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LA SERPENTINA 

POR GUILLERMO AGUIRRE 

**Con el argumento de la pandemia,  usuarios son tratados como delincuentes 

Humillados, pisoteados y sin soluciones clientes de bancos 

** Es hora de que los bancos, especialmente Bancomer, trate a sus clientes con respeto, con educación, y sobre todo como lo que es, un cliente que hace que las instituciones sobrevivan 

Pues oigan, entendemos a la perfección que esto de la pandemia del coronavirus nos tiene maniatados para hacer muchas actividades y trámites que antes de su llegada, eran cosa rutinaria, pero también entendemos que algunas empresas aprovecharon el momento,  o parafraseando a AMLO cuando se refirió a los muertos por el COVID-19,  a algunas empresas les cayó como anillo al dedo la mortal epidemia, para abusar de sus clientes, para utilizar el argumento del COVID-19, en perjuicio de sus usuarios. 

Tal es el caso de las instituciones bancarias, las que en cuanto se decretaron las primeras medidas de seguridad para evitar contagios del Coronavirus, de inmediato aprovecharon al máximo este momento para llevar agua a su molino. 

De entrada cerraron muchas instituciones bancarias aduciendo que era lo mejor para evitar la aglomeración de clientes, pero fíjense ustedes la forma tan ruin en la que tomaron las indicaciones de prevención para sus clientes, en lugar de dejar abierta todas las sucursales para que la clientela se distribuyera en cada una de ellas, dejaron una o dos sucursales en toda la capital tepicense, ocasionando lo que ustedes ya imaginan, multitudes, aglomeraciones, montones de personas buscando entrar a la única sucursal bancaria que estaba abierta. 

Es decir, si bien los bancos cerraron la mayoría de sus sucursales, dejando una o máximo dos abiertas, el flujo de gente no disminuyó, las necesidades de atención bancaria siguieron siendo las mismas, pero con menos oficinas abiertas al público, así que aquí empezó todo un calvario que a la fecha no se acaba, que los bancos siguen practicando en su noble clientela, la que por otra parte no le queda de otra más que aguantar las aberrantes humillaciones, pues por circunstancias personales tienen que arreglar sus problemas financieros o crediticios con estas instituciones. 

El pretexto de los establecimientos bancarios  para cerrar sucursales en forma insensible e inhumana para su clientela, fue que les habían ordenado que no arriesgaran a su personal, por lo que habían decidido retirarlo de las ventanillas y escritorios ejecutivos de atención al público, y por ende, no había personal suficiente para atender a los usuarios del sistema bancario. 

Y entonces empezaron martirios inconcebibles para los clientes, tales como las colas inmensas en el sol, los clientes eran puestos en filas de espera que se ubicaban en las banquetas en donde estaban  las puertas de acceso a los bancos, pero eran colas inmensas, no uno o dos clientes, por ejemplo en Banamex y Bancomer, llegó a abarcar más de una cuadra de personas aguantando su turno bajo los candentes rayos del sol, una humillación atentatoria de cualquier principio básico de derechos humanos, realmente no sólo era y es humillante el tener a los clientes bajo los ardientes rayos del sol, sino incluso que es riesgoso para la salud humana, no pocos casos de insolación se tuvieron ya debido a personas que soportaron hasta tres horas en las filas banqueteras bajo el sol. 

Oigan, pero esperen a que les comente que esto de las colas inmensas bajo el sol, era apenas un filtro de lo que seguía, luego de aguantar en algunos casos horas, no una, ni dos, sino hasta tres o más horas para pasar dentro del edificio de la institución bancaria, ya en el interior del edificio bancario, de Bancomer por ejemplo, había y hay que esperar otro rato muy largo por cierto, no vayan ustedes a creer que en cuanto estaban dentro del local bancario, ya los estaba esperando el ejecutivo bancario para atenderlos, no, para nada, eso era sólo un paso más, ya dentro del banco, había que esperarse a que el ejecutivo en turno terminará con los cuatro o cinco que ya estaban esperando, para luego seguir el turno del que acababa de llegar. 

Y todo porque también los bancos mateaban a su personal, es decir, lo turnaban para que asistiera a trabajar, un día uno otro día otro, mientras que el cliente se sigue fregando, y digo se sigue fregando porque este viacrucis se sigue haciendo, toda esta parafernalia en donde el cliente que es el que mantiene al banco, es tratado como menesteroso. 

Luego viene la otra parte, después de muchas horas de espera, llega uno con el ejecutivo encargado de resolver nuestro problema, se le explica claramente el conflicto que tenemos con una tarjeta de crédito, con una de débito, con un préstamo que nos están cobrando de más, con intereses que indebidamente nos están aplicando en algún adeudo, y en general de los problemas relacionados con las instituciones bancarias, luego de escucharnos el ejecutivo, nos pide requisitos que él o ella, si es mujer la que nos atiende, sabe perfectamente que ya los resolvimos, que ya los hemos llevado si son papeles, pero cuando le decimos que no traemos en ese momento tal o cual documento, nos dice con toda la sorna del mundo, que entonces no puede darnos respuesta, que no podrá resolver nuestro conflicto. 

Así que luego de perder toda una mañana en un banco, en el Bancomer que es el especialista en no dar respuesta a nuestros problemas, nos vamos con todo el coraje del mundo, frustrados, engañados, y muchas veces regañados. 

Porque debo decirles que cuando estamos en la espera de nuestro turno ya dentro del banco, si se nos ocurre ver nuestro celular, de inmediato llega un persona de la institución que nos dice que guardemos ese aparato, nos regaña, se molesta porque estamos viendo nuestros datos. 

Lo que es peor , a veces nos piden datos que para darlos, requerimos ver el celular, o llamar a nuestro contador o familiar que sabe un determinado hecho que es necesario decirlo en el banco, y entonces cuando queremos llamar a la persona indicada para seguir con el trámite dentro del banco, de inmediato se nos prohíbe usar el celular, se nos regaña como si fuésemos presidiarios, les quiero decir que en algunos casos, incluso se dan el lujo de decirnos que por favor nos salgamos del banco, eso es más que humillante, especialmente cuando las instituciones bancarias viven del dinero que amasan por las cuentas pequeñas y grandes de sus clientes. 

Francamente es un lugar terrible el estar dentro de una banco en donde sus trabajadores se han vuelto insensibles, inhumanos, faltos de sentido común, y lo que es peor, en lugar de convertirse en nuestros trabajadores, ya que laboran y ganan salarios gracias a todos los que pagamos desmesurados intereses por un crédito, se portan como si fueran ellos los patrones y nosotros los mendicantes, los pordioseros. 

Bueno cómo andarán las cosas con los bancos, que a la mitad de la pandemia, el Banamex y el Bancomer, cometieron tantos atropellos con sus clientes, que el propio alcalde de Tepic, tuvo que tomar cartas en el asunto y poner por cuenta del ayuntamiento de Tepic, casas o toldos emergentes para que ahí se metieran las personas que esperaban turno en un banco. 

Por otra parte, aun hoy día, en algunas instituciones, cuando va la persona a solicitar un servicio de parte del banco, en la entrada le dicen que ya no hay espacio para atenderlo atenderla, y que si quiere vuelva al otro día, y que saque cita, al otro día, a quienes madrugan les entregan una ficha con una hora, y tienen que esperar en algún sitio mientras se llega su hora, y son atendidos, debo decirles que muchas veces los bancos permanecen sin atender a nadie, y por puro capricho de quien da las cita, aunque no tengan clientes, hacen esperar a la gente hasta que se da la hora que les apuntan en su papelito de cita. 

No crean todo esto es un vil calvario, un sufrimiento físico y moral, porque claro que  quien es humillado de esta forma, siente que tiene calidad de delincuente por la forma tan agresiva, tan dura que es tratado, los clientes de los bancos parecen personas condenadas a un castigo en una cárcel,  y repito, en esta forma tan cruel de tratar a sus clientes está Bancomer en primer lugar. 

Ya que le bajen a las agresiones contra los clientes, ya es hora de que se conduzcan con sensibilidad, con educación, con respeto y con un trato de tienda a cliente, no de patrón a vasallo…hasta el lunes 


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