Tras la vacuna en el auditorio Amado Nervo
El miedo nayarita al COVID-19

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LA SERPENTINA 

POR GUILLERMO AGUIRRE 

**Tras la vacuna en el auditorio Amado Nervo 

El miedo nayarita al COVID-19 

** Horas bajo el sol, trato de miserables, y aguantar el caos, todo para no morir de coronavirus 

Ayer viví la aventura de lograr ser vacunado contra el COVID-19, dado que mi apellido empieza con A, me sujeté al programa que en forma por demás forzada, poco antes de la medianoche de antier domingo, pusieron en las redes, primeramente los de la Secretaría del Bienestar, con indicaciones en 9 páginas, y más tarde una organización llamada “Brigada Correcaminos”, que por cierto fue la que ayer coordinó la entrada y salida de los hombres y mujeres de la tercera edad, que asistimos al auditorio Amado Nervo, que era uno de los tres centros de vacunación, el otro era en el Instituto Tecnológico de Tepic, y el tercero en el poliderportivo de la Feria de la Mexicanidad, pero se especificó claramente que este tercero era para tres o cuatro colonias cercanas al mismo y para los habitantes de las zonas rurales del municipio de Tepic. 

De entrada les puedo decir que la susodicha secretaría del bienestar no hizo ningún esfuerzo por coordinar el orden que ella misma estableció en su comunicado enviado menos de 11 horas antes del inicio de la vacunación. 

Cuando menos puedo hablar de lo que me tocó vivir en las afueras del Auditorio Amado Nervo, en donde llegué a las 9 de la mañana, hora del inicio de vacunación para los que teníamos letra A en el apellido paterno, pues lo primero que vi fue una enorme cola o fila de personas, tan larga como de seis o siete cuadras, y claro que me pregunté si las casi tres mil o más personas que ya estaban en la fila, tendrían su apellido paterno iniciando con la letra A, porque esto porque según el programa a los apellido A, nos vacunarían de 9 a 11 de la mañana. 

Peroooooo… cuando empecé a preguntar a diversos asistentes que ya estaban ahí desde temprano, si su apellido empezaba con la letra A, su respuesta fue: “aquí estamos de todas las letras, usted haga cola y ya..”, todavía pensando que esos eran unos cuanto, seguí con mi indagación de los apellidos, y había de todo, sin recato alguno de que los fueran a devolver al llegar a la puerta del patio trasero del Auditorio antaño conocido como de la Gente. 

Había personas de todas layas, un señor que estaba a tres personas de mí en la fila, comentó en voz alta que él era de la letra V, porque se apellidaba Valenzuela, alguien le dijo que la letra que seguía de vacunarse era la B de burro, no la de Vaca, cosa que al señor le importó poco, y al parecer luego de cuatro horas de hacer cola, también a los de la puerta les importó muy poco. 

En la puerta, entraban todos los que habían aguantado frente al sol las cuatro o cinco horas, los dos encargados de la puerta, se limitaban a dar gel para lavarse las manos, y a medir la temperatura con una pistolita de esas sencillas. 

Seguramente sabiendo lo que les esperaba a los solicitantes, dentro del auditorio Amado Nervo, se encontraba un buen equipo de jóvenes vestidos con la clásica bata blanca de los médicos, no me quedó claro si eran pasantes de medicina o doctores, todos ellos se veían muy jóvenes. 

Junto con ellos, se encontraba estacionada una ambulancia que durante las horas que permanecimos en el proceso de la vacunación, tuvo varias intervenciones, fue requerida por personas que se desmayaban, hasta por personas que sufrían algún trastorno, seguramente por no haber desayunado nada. 

Y no cabe duda que la ignorancia y falta de madurez de los mexicanos, es la que aprovechan a plenitud los que viven del manipuleo de conciencias, porque  fíjense, muchas de las personas ahí presentes, de las que estaban haciendo fila para ser vacunadas, llevaban bajo el brazo, carpetas llenas de documentos que creían eran necesarias presentar a la hora de ser registradas, incluso algunos traían las escrituras de sus casas y las actas de nacimientos, entre otros papeles, sin olvidar que muchos llevaban su CURP, impreso y fotocopiado, todo esto sin ser necesario, pues a la entrada ya en el auditorio, se pedía la credencial de elector y de ahí tomaban los datos necesarios, pero nuestra gente es así de cuidadosa con los requisitos y nada los puede cambiar. 

Al final y luego de las hora ya mencionadas de espera, llegó la vacuna, y enseguida se nos ordenó sentarnos media hora para ver algún efecto negativo, y pasado ese tiempo, se dio la autorización de salir…el miedo al COVID-19  es grande no cabe duda…hasta mañana 


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